Lunes, 04 de mayo de 2009

También en Venezuela tuvimos pioneros en el campo de la ciencia, en lo que movilizarse por el aire se refiere. Tal es el caso del doctor Wenceslao Monserrate, cirujano e ingeniero de profesión, residenciado en Guayana.

El modelo ideado, muy complejo y compuesto de pesados materiales y n sistema de propulsión, recibió el nombre de la Monserratina. Este aparato tenía la forma de un inmenso pájaro, con pico, alas y cola, e 24 metros de largo por 14 de alto. Su estructura pesaba 1000 kilos y estaba dotado de un motor de vapor y otro de combustión interna.

El doctor Monserrate inicio los estudios de este proyecto en 1863, pensando de que si era posible el vuelo con una máquina más pesada que el aire. Presentó su proyecto al Ministerio de Fomento Venezolano, el cual patento el invento, pensando que sería posible tuviera éxito. El proyecto fue conocido con el nombre de motor aerotérmico.

El aparato en si, se proyectaba nada menos que  como un vehículo volador de pasajeros.

 

La Monserratina estaba compuesta de tres partes: el generador, el propulsor y la barquilla. El generador estaba destinado a producir la potencia, con una innovación sorprendente a través de un sistema múltiple, pues combinaba motores que funcionaban con vapor y con petróleo, las dos fuentes de energía conocidas hasta entonces.  Este sistema movía a un complicado sistema de un cilindro, trípodes y válvulas, además de bombas que movían el combustible. Todo este sistema hacía posible mover las alas del aparato, cuya envergadura alcanzaba los 12 metros.

 

En el vuelo imaginario de este aparato, se debía cumplir los siguientes pasos: se inclinaba el pico bajando la cola  y las alas. Luego se preparan los motores, vaciando 500 litros de agua al condensador, que se comprimía a 8 atmósferas, y gracias a la fuerza del vapor, se ponía el émbolo en movimiento. A continuación podían subir los pasajeros y el piloto.

 

Para viajar a gran velocidad y ganar altura, se debía elevar el pico. Para aterrizar, se cerraban los obturadores, se inclinaba el timón y se levantaba un poco e pico del aparato, para finalmente soltar un ancla que aseguraba la nave a tierra.

Fuente: El Desafío de la historia, (Revista num 2) por Jose Luis Bifano


Publicado por GaetanoLaSpina @ 2:37  | Aviaci?n
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