Lunes, 04 de mayo de 2009
Ideas de los precursores de la aviación militar.

La aparición del avión a principios del siglo XX, haría que se rompieran muchos de los esquemas mentales del hombre, hábitos y costumbres. A partir de ahora el mundo se hacía significativamente “más pequeño”, las grandes distancias serían recorridas de manera directa, en un tiempo menor y  sin necesidad de sortear obstáculos naturales. Estas nuevas ventajas serían utilizadas, tanto con fines pacíficos como con fines ofensivos.
Como suele suceder con muchos nuevos inventos, la aviación comenzó a utilizarse con fines militares, y fue un militar italiano, Giulio Dohuet, el primero en percibir los múltiples cambios que  ocurrirían en el mundo moderno por el uso del avión. A partir de una demostración de un avión francés en Roma, el cual realizó apenas algunos saltitos de escasos centímetros, Dohuet predijo que pronto esos aparatos serían capaces de recorrer kilómetros de distancia.
Pronto llegaría la Primera Guerra Mundial, y con ella una encrucijada en la historia militar, en la que la tradicional manera de hacer la guerra, desde la antigüedad clásica hasta la reciente guerra franco prusiana, se enfrentaba de repente ante un dilema, al producirse un estancamiento en la llamada “guerra de trincheras” en el frente occidental alemán, desde 1914 (después de la batalla de Marne) hasta finales de 1917. Este estancamiento fue producto del avance tecnológico que representó la ametralladora, cuyo poder de fuego le permitía a un solo soldado detener el avance de un buen número de soldados de infantería o de la caballería. Para Dohuet, este estancamiento producto de la nueva tecnología, podía superarse gracias al empleo también de la nueva tecnología que representaba el avión[1].
Para un país de recursos limitados como Italia, pero con una posición geográfica que beneficiaba la defensa en caso de ser atacada por ejércitos invasores, resultaba sumamente costoso mantener tanto un ejército regular como una Armada naval poderosa[2]. Sugería entonces una acción eminentemente ofensiva, a través del uso de la aviación y no del ejército.


[1] Para Dohuet, la situación de inmovilidad en tierra tenía su solución radical en el aire. Para él los nuevos tanques de guerra no representaban un camino directo para el fin supremo, que no era otro que ganar la guerra.

[2] Shiner, Jhon. Reflections on Dohuet, the clasic approach. (Fecha consulta : 4/12/06) Traducción propia.

 

Antes de enumerar algunos aspectos de la “doctrina aérea” de Dohuet, haremos unas consideraciones previas del contexto histórico en el que vivió, para así entender los indudables anacronismo en su pensamiento y predicciones.

1)      Todos los pensamientos y escritos de Dohuet fueron hechos en función de las necesidades de su país natal, Italia, de recursos limitados, y no trató de hacer predicciones aplicables por igual a todos los países. Italia por el norte esta protegida por los Alpes, y el resto del país rodeado por el Mediterráneo. De manera que al ejército le sería relativamente fácil defender la entrada al país por el norte, mientras que la armada defendería las aguas territoriales. Le correspondería entonces a la naciente aviación la función ofensiva de la guerra.
2)      Aún no se había inventado los radares de vigilancia en la Primera Guerra Mundial. De manera que mucho de las ideas de Dohuet nos parecerán obviamente anacrónicas. El mismo Dohuet, con el pasar del tiempo, haría algunas rectificaciones en su pensamiento, antes de su muerte en 1930.
3)      Sin embargo, Dohuet acertó en el punto crucial y elemental que cambiaría el escenario bélico moderno. El dominio del aire, por medio del avión, sería el primer protagonista de la guerra moderna. Hecho que se demostraría a partir de la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad en la guerra del golfo de 1991 y en la invasión de Irak en el 2003

POSTULADOS DEL PENSAMIENTO DE DOHUET:

 

1)      El elemento tecnológico sería la base que permitiría hacer una revolución en el arte de la guerra, en el aire gracias al avión[1]. El avance tecnológico en tierra de la ametralladora sería superado fácilmente en el aire por el avión. Ya no servirían las barreras defensivas naturales ni las fortalezas construidas por el hombre; en el espacio aéreo no existen barreras y une por igual a todas las naciones. De manera que el ejército perdería su anterior protagonismo en la guerra terrestre, ya que la aviación podía atacar objetivos en tierra y a distancias mucho mayores que las alcanzadas por la artillería, lo mismo sucedería en el mar. De manera que el Ejército y la Armada servirían solo para maniobras defensivas, siendo los aviones las armas ofensivas por excelencia.

2)      Aunque en su primer trabajo de 1921 solo sugiere que la aviación podía llegar a formar unidades independientes, estando al inicio operando como auxiliares de sus “dos hermanos mayores”, luego en 1923, afirma que se debía crear un cuerpo aéreo totalmente independiente del ejército y la armada; mandado exclusivamente por aviadores y no por miembros del ejército. Para ello se debía dar prioridad en los recursos de defensa a esa Fuerza Aérea. (En esta idea, Dohuet fue un verdadero visionario, como veremos, una de las principales causas de la caída de Francia ante la bliztkrieg alemana, sería el haber otorgado escaso recursos a la aviación militar, por considerarse un auxiliar del ejército, a pesar de contar con una fuerza aérea independiente)
3)       Dohuet  proponía ataques sorpresas preventivos a las ciudades e instalaciones defensivas del potencial enemigo, sin necesidad de declaración precia de guerra. El objetivo era provocar el pánico en la población y gobierno del país enemigo, provocando su rápida rendición. De esta manera se evitaba las grandes movilizaciones de ejércitos, y habrían menos pérdidas de vidas, ya que la guerra se haría corta.
4)      A pesar de que Italia había firmado el acuerdo de Ginebra, Dohuet aconsejaba hacer estos ataques utilizando armas letales, como el uso del gas. El terror y desmoralización producto de la devastación de las ciudades (morirían menos personas), sería para él más humanitario que una guerra larga duración, en donde morirían millones de soldados en las trincheras[2].
5)      Estas ventajas solo se conseguirían con el empleo masivo de la aviación, a través del Bombardeo Estratégico; esta debería ser la función más importante de la aviación. La función táctica quedaría en un segundo plano, ya que con la aviación estratégica, se conseguiría una victoria rápida, sin necesidad de emplear a fondo al ejército. Por esta razón, la aviación militar debía ser un arma independiente en el conjunto de las fuerzas armadas.
6)      Dohuet proponía la construcción de bombarderos ofensivos con capacidad de autodefensa. Serían capaces de defenderse de la posible aviación interceptora  defensiva enemiga. Aunque consideraba poco probable que el enemigo detectase y concentrase sus defensas en diversas formaciones enemigas de bombarderos.[3]  Este avión auto defensivo fue una idea que daría lugar a la creación de la “Fortaleza Volante” norteamericana, B-17.

7)      Al considerar a la aviación como un arma para el ataque, no prestó mayor atención a la aviación defensiva. Al considerar improbable la detección de bombarderos volando a gran altura, no desarrollo el tema de los cazas. Posteriormente reconoce la necesidad de desarrollar un avión defensivo (destructor) y aviones para el reconocimiento a largas distancias.
8)      Consideraba a la artillería antiaérea como un despilfarro de munición. Lograría derribar a pocos aviones y no detendría a las formaciones de bombarderos. En efecto, nunca fue desbaratada una ofensiva aérea durante la Segunda Guerra Mundial, quizás solo contra objetivos pequeños y concentrados, como el puerto de la Valetta en Malta, pero no en caso de ciudades o complejos industriales.

[1] Estes, Richard. The Strategy of Dohuet. (Fecha de consulta: 4/12/06)

[2] Shiner, John. Op. Cit.

[3] A pesar de que en 1940 ya existía el radar, los alemanes comenzaron a utilizar la táctica de flotas “señuelos”  que se dirigían a objetivos falso o de escasa importancia. La táctica le estaba dando resultados a los alemanes en la batalla de Inglaterra. 

Evidentemente, las ideas de Dohuet se basan en una actitud ofensiva preventiva por parte de la aviación militar, manteniéndose el ejército y la marina en estado defensivo, o aprovechando el debilitamiento que la aviación produjo en la capacidad industrial y logística del enemigo, para terminar de obtener una victoria rápida, en caso que el enemigo aún no se hubieses rendido.
Entre los errores que vemos en las ideas de Dohuet, podemos mencionar los siguientes:
1.      El efecto psicológico, tan necesario para lograr la desmoralización del enemigo y su rendición, no se logró durante la Segunda Guerra Mundial. Solo se lograría en el caso de las bombas atómicas sobre el Japón, cuyo poder destructivo seria mucho mayor, que el del gas que sugería Dohuet.
2.      Su desconocimiento en la invención del radar, lo llevó a afirmar que las interceptaciones de los bombarderos sería improbable. Por lo que descuida el análisis de la aviación defensiva (de caza). Durante la Segunda Guerra Mundial, se evidenciaría con el ejemplo de los finlandeses contra los soviéticos, y de la RAF durante la batalla de Inglaterra, lo vital que sería la aviación defensiva.
3.      Al ser su pensamiento totalmente estratégico defensivo, no le prestó atención a la cooperación entre la aviación y el ejército de tierra, es decir, a la aviación táctica, base de la Blitzkrieg.

Otro pensador importante para el desarrollo de la naciente aviación como arma de guerra fue el británico Hugh Trenchard. En el año de 1909, el piloto francés Luis Blériot realizó el primer cruce aéreo del canal de la Mancha. La barrera natural que había protegido a la Gran Bretaña durante toda su historia, había sido superada. Esto significaba en teoría, que ahora, ante un ataque aéreo masivo como los planteados por Dohuet, los tradicionales cuerpos armados ingleses, la Armada y el Ejército, no podrían defender el territorio metropolitano. De la noche a la mañana, la estrategia defensiva inglesa se vio superada y obsoleta.
La noticia del vuelo de Blériot llegó a oídos de Trenchard, quién se encontraba en la colonia británica de Nigeria. A partir de ese momento comenzó su creciente interés en la aviación como arma, basándose en sus experiencias prácticas, al contrario de Dohuet, quién fue un teórico que formuló sus teorías sin contar con hechos o experiencias prácticas preliminares.

Hugh Trenchard, padre de la Royal Air Force (RAF).
Trenchard al igual de Dohuet, ve a la aviación como arma suprema con la cual se puede vencer con rapidez al enemigo, pero enfoca la utilidad del avión para el ataque a objetivos que afecten la logística del campo de batalla en tierra. Resumimos brevemente sus principios:
1.      Los aviones de reconocimiento, los localizadores de artillería y los bombarderos que atacasen  bases aéreas, trenes, concentraciones de tropas, eran los que realmente dejaban sentir el efecto del poder aéreo.
2.      La guerra aérea debe ser un arma eminentemente ofensiva, desviarla en operaciones ofensivas era un desvío de recursos. Para Trenchard, la aviación de caza era una consecuencia de la causa original de la aviación de combate, el bombardero. Estos deberían superar las defensas aéreas enemigas, por tal razón, sugiere el desarrollo de aviones de caza de escolta, que acompañasen a los bombarderos en incursiones sobre territorio enemigo. Utilizarlo en misiones defensivas implicaría haber perdido el dominio del aire.
3.      Por tal razón Trenchard se negaba a las peticiones de las fuerzas de tierra para que el Royal Flying Corps las protegiese de la aviación enemiga.
4.      En base a su experiencia en las colonias de ultramar, demostró que los bombarderos eran útiles para amedrentar y atacar si fuese necesario, a las tribus amotinadas. Esto se conseguiría a un costo mucho menor, con unos pocos aviones, comparado con el costo y dificultades del traslado de tropas de tierra. Esto marcaría la política de vigilancia aérea británica a partir de 1920.
5.      Al igual que Dohuet, Trenchard  recomendó la creación de un arma aérea independiente, dando origen a la primera fuerza aérea del mundo, La Real Fuerza Aérea (Royal Air Force, RAF), en 1917. esta primera Fuerza Aérea nace ante la necesidad de una potencia de ganar la guerra mediante el bombardeo estratégico, (no táctico), de bases militares e industrias del enemigo

Diferencias entre las ideas de Trenchard y Dohuet:
Podemos establecer entonces algunas diferencias entre las ideas de Trenchard y Dohuet, en su manera de concebir al bombardero estratégico. Para Dohuet la aviación es un arma preventiva, con la que se pude sacar ventaja utilizándola  anticipadamente a la capacidad de reacción del enemigo. Para eso recomienda el ataque, en primer lugar de la población civil y sede del gobierno del enemigo, y solo si no se consigue una capitulación, se procedería al ataque de la infraestructura militar e industrial para debilitar al enemigo. Al mismo tiempo Dohuet recomienda concentrar la producción aeronáutica en bombarderos estratégicos, con su original idea del avión de batalla autosuficiente[1] . Trenchard por el contrario, enfatiza el bombardero estratégico primero sobre las bases militares y luego sobre la industria enemiga, opinando que el bombardero a la población civil no lograría la capitulación de gobierno enemigo (como paso en 1917, ante los pocos y débiles efectos de los bombarderos estratégicos alemanes). A partir de finales de 1917, Trenchard en la nueva RAF, dedica el bombardero solo sobre la industria bélica alemana, no sobre las poblaciones civiles.

Durante la Primera Guerra Mundial, Alemania aplicó una campaña de bombardeo estratégico haciendo uso de dirigibles (zepelines). Estos globos dirigidos eran vulnerables a la aviación defensiva aliada, por lo que a partir de 1917, ponen en servicio sus bombarderos Gotha G. IV, con el objetivo de obligar a los cazas ofensivos de escolta de Trenchard a retirarse a misiones defensivas sobre Londres, hecho que no fue posible con los ataques con zeppelines, en los dos años anteriores. Durante enero a septiembre de 1918, el Servicio Aéreo alemán (Lufstreitkräfte) era la única arma que pudo contener el avance aliado, derribando aviones en proporción de 3 aliados por cada alemán. Pero esto era producto de una estrategia aérea defensiva que ocasionó el desgaste de la aviación de caza alemana.



[1] Concepto que se intento en la Segunda Guerra Mundial con las formaciones cerradas y compactas de bombarderos, y dotándolo de numerosas ametralladoras, caso del B-17. Se hicieron experimentos equipando a bombardero B-24 con puras ametralladoras en lugar de bombas. En la actualidad, los bombarderos “furtivos” B-2 evocan la misma idea de Dohuet, solo que defendiéndose haciendo uso de la moderna electrónica.






Publicado por GaetanoLaSpina @ 2:44  | Aviaci?n
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