Mi?rcoles, 06 de mayo de 2009

Después de comenzar la operación de cerco al Sexto Ejército Alemán, por parte del ejército soviético, en lo que se conoce como la Operación Urano, se encomendó al mariscal von manstein, junto a los restos del Cuarto ejército panzer de Hot, que no había sido cercado, una operación de contacto con el sexto Ejército alemán, esta operación llevó e nombre de "Tormenta de invierno".

 

El 16 de diciembre de 1942, el Primer y Tercero Ejército de Guardias, así como el Sexto Ejército Soviético situado más allá del río Don, atacaron hacia el Sur. Estorbados por la espesa hierba helada, sus formaciones de tanque tropezaron con campos de minas, la operación de contraataque soviética no tuvo buen comienzo. En dos días, el Octavo ejército italiano se había derrumbado después de algunos actos de encarnizada resistencia. No había para un contraataque, ahora que la 17 División blindada se había unido a la operación de Hoth en el este del Don, de modo que las columnas de tanques soviéticas irrumpieron rumbo al sur en plena estepa cubierta de nieve. La gran helada que se inició en la región el 16 de noviembre apenas impidió a las brigadas de T-34 irrumpir en la retaguardia del grupo de Ejércitos del Don.

Un Ju-52 despegando momentos antes de que los T-34 de Badanov hicieran estragos entre ellos.

 

La amenaza más grave para los alemanes fue el avance de 240 Km del 24 Cuerpo de tanques del general Vasili Mijailivich Badanov. En la tarde del 23 de Noviembre, invaieron Skassirskaia, usto al norte de Tatsinskaia, la principal base de Junkers 52 de Stalingrado. El general Fiebig había recibido una orden del cuartel general del Fuhrer de que sus aviones no abandonaran el aeródromo hasta que no lo alcanzara el fuego de la artillería. Nadie en el cuartel general de hitler esperaba ni se imaginaba que una columna blindada pudiera llegar al campo aéreo y abrir ahí fuego a quema ropa.

 

Un campo de aviación era recuperable, pero perder los necesarios aviones de carga, vitales para mantener con algo de vida al sexto Ejército cercado en Stalingrado. No tenían tropas de tierra para defender el aeródromo, todo lo que se poda hacer era desviar siete cañones antiaéreos para cubrir el camino, y preparar a todos los aviones útiles para que despegaran a primeras horas de la mañana. Había tantos que esto o resultó fácil: Alrededor de la pista de despegue todo era un caos-cuebta el jefe de estado mayor Richthofen, que estaba presente- Con los motores encendidos, uno apenas podía entender una palabra. Para empeorar las cosas, había una niebla bastante espesa, la nubes estaban a 45 metros del suelo y caía una nieve fina.

Mapa de la ofensiva de "rescate alemana" y del contraataque ruso.

 

A las 5.20, las primeras bombas estallaron, el grueso de los tanques había pasado atravesando el campo, y o por el camino para llegar al aeródromo. Muchos pilotos, por el ruido de los avioes, no se habían percatado de lo que sucedía. Fiebig mismo dio la orden de despegar enseguida rumbo a Novocheerkaask. Los aviones despegaban en flujo constante, pese a la creciente tasa d bajas, siendo los Ju 52 cervatillos fáciles para los cañones de los T-34, que disparaban salvajemente mientras rodaban sobre a nieve. Uno incluso llego a chocar de frente con un Ju 52 que hacia su recorrido de despegue, siendo consumidos ambos vehículos por la bola de fuego. Muchos otros aviones chocaban entre si en la pista de despegue. La visibilidad empeoraba cada minuto, y los aviones restantes tenían que esquivar los escombros en llamas para poder despegar. El avión de Fiebig fue el último que logró despegar, a las 6.15.

Los T-34 de Badanov se acercaron por el campo, en ves del camino que conducía al aerófromo, evitando así la artillería antiaérea con que los alemaes esperaban destruir los tanques rusos.

 

En total 108 trimotores Ju-52 y 16 Ju-86 se escaparon, pero la pérdida de 72 aviones  representaba el 10% de toda la flota de transporte de la Luftwaffe.

Badanov, después de su audaz incursión, se encontró aislado durante cinco días, soportando fuertes ataques y sin municiones. Stalin lo premio rebautizando su formación como segundo Cuerpos de Guardias de tanques, y badana fue el primero en recibir la nueva orden de Suvorov. La propaganda soviética aseguraba que había destruido 431 aviones en total, pero era una exageración. Esta pérdida contribuyo a mermar el esfuerzo por mantener con fuerza al Sexto Ejercito en Stalingrado contribuyendo a la victoria soviética final.

 

 Fuente Beevor, Antony. Stalingrado.


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