Viernes, 08 de mayo de 2009
La defensa del territorio metropolitano del Japón estaba como la última prioridad para las autoridades imperiales. Sin embargo, mucho después del raid de Doolittle, en 1944 y 45, el Japón tendría que enfrentarse  a los grandes contraataques de bombardeos americanos que devastarían Japón, por lo que tuvieron que improvisar su propia defensa. 

PILOTOS DE KAWASAKI KI-45 TORYU SE PREPARAN PARA UNA MISIÓN DE INTERCEPTACIÓN.

 

 

 

 

Desde que los norteamericanos retomaron las Filipinas y las Marianas, y luego de la toma de Iwo Shima, se realizaron frenéticos esfuerzos para crear sistemas de defensa aéreas capaz de proteger a Japón metropolitano. Muchos meses antes del comienzo de los bombardeos norteamericanos, iniciados del 24 de noviembre de 1944, desde China, la fuerza de caza con base en Japón estaba de última en la lista de prioridades, con los 17, 18 y 19 Hikodan equipados aún con cazas Nakajima Ki-43 Hayabusa (Oscar), de 1942 (velocidad máxima de 530 Km/h y armados con 2 ametralladoras de 12.7mm). En ese momento solo un 13% de las fuerzas totales de cazas japoneses estaban basados en su patria. El sistema y equipo de radares japoneses era muy rudimentario, sin alta definición y con capacidad de detección de apenas 65 km. Todavía se mantenía confianza en los informes de radio realizados por botes en alta mar, como había pasado durante el raid de Doolittle. En aquella oportunidad, solo algunos pocos aviones Nakajima Ki-27 Claude, volaban más arriba de los B-25 sobre Tokio (a 6100metros), pero no llegaron a ver a los atacantes que volaban entre 150 y 450 metros. Ahora, para detectar formaciones de aviones B-29 aproximándose a 9.145 metros, la detección desde botes se hacía obsoleta.


NAKAJIMA Ki-44 SHOKI, APARATO CON CARACTERÍSTICAS DE VUELO MÁS "OCCIDENTALES", POR SU MENOR MANIOBRABILIDAD Y MEJOR TREPADA. SUSTITUYÓ A LOS Ki-43 EN LA MISIÓN DE INTERCEPTAR A LOS SUPERFORTRESS.

 

Los primeros bombarderos americanos con B-29 no fueron tan efectivos como se esperaba, y a que tuvieron grandes problemas a causa de la navegación hasta tan grandes distancias y los cazas japoneses lograron algunos éxitos a pesar de que el B-29 podía dejar atrás a los Ki-43, incluso cuando iban extremadamente cargados de bombas (585 km/h a 7600 metros).


EL MITSUBISHI J2M3 RAIDEN, TENÍA BUENA TREPADA PERO A VECES NO LOGRABA LLEGARLE A LOS B-29, POR LO QUE SE LE DOTO CON CAÑONES DE TIRO HACIA ARRIBA.

 

La primera reacción de cazas defensivos japoneses contra los B-29 se realizó el 29 de julio de 1944, cuando los Ki-43 y 44 dieron cuenta de apenas 5 de 80 Superfortress.

 

 

 

 

La fuerza aérea del ejército japonés designó los tres Hikodan en el 1er Kokugan a estatus divisional y recibió nuevo equipo. El Nakajima Ki-44-II Tojo (velocidad máxima de 604 Km/h y armado con 4 cañones de 20 mm), equipó varios Sentais, entre ellos el 47, uno de cuyos Chutais utilizaba el avión para sus ataques suicidas contra los B-29 para la defensa de Tokio. Probablemente la misión de mayor éxito realizada en la defensa del Japón, tuvo lugar el 19 de febrero de 1945, cuando una pequeña fuerza de Ki-44, (quizás del tipo IIc, equipados con dos ametralladoras de 12.7 mm y dos cañones de 40 mm Ho-301, el caza monomotor japonés más pesadamente armado), se enfrentó a una formación de 120 B-29, destruyendo 10, dos de ellos por ataques kamikazes.


EL NAKAJIMA Ki-84 HAYATE, FUE DE LOS MEJORES CAZAS DEL EJÉRCITO IMPERIAL.

 

Tanto los Ki-44 como los Ki-84 Hayate “Frank” (631 km/h y 4 cañones de 20 mm) fueron pilotados de modo más efectivos por pilotos poco experimentados, ya que los pilotos con mayor experiencia estaban habituados a aviones más maniobreros y ligeros, los pilotos veteranos realizaban instintivamente maniobras que provocaban entradas en pérdidas y barrenas en los nuevos cazas, debido a que eran más pesados.

 

 

 

 

La introducción de cañones de 20, 37 y 40 mm hizo mucho para mejorar la inicial incapacidad de los cazas de atacar desde a tras a los bombarderos (siendo inferiores en velocidad). Ya en 1945, al entrar en acción la escolta de Mustang P-51D y P-47N desde Iwo Jima (los B-29 despegaban desde Saipán), los cazas de defensa japoneses tuvieron nuevos problemas.

Kinsuke Muto en combate!, con su Kawanishi N1K2 derribó el solo 4 Grumann Hellcat.
La fuerza aérea de la marina japonesa también participó en la defensa de la metrópoli. Su mejor avión era el Kawanishi N1K2 (594 Km/h y 4 cañones de 20 mm y dos dde 12.7mm), peo las entregas de este aparato, perfectamente capaz de derrotar a cualquier caza naval norteamericano (como se demostró cuando el teniente Kinsuke Mutto enfrentó a 12 Hellcat, derribando 4), quedaron interrumpidas al ser atacadas sus factorías por los B-29.

 

 

 

En el caso del Mitsubishi J2M3 Radien, su incapacidad de llegar a la altura de los B-29, los obligó a utilizar cañones de 20 mm de tiro hacia arriba.

 

 

 

 

Al comenzar los B-29 a realizar incursiones nocturnas la noche del 9 al 10 de marzo de 1945, los japoneses estaban aún más desamparados, ya que su rudimentaria tecnología de radar limitaba las prestaciones de sus cazas nocturnos (Kawasaki Ki-45 Toryu, Nakajima J1N Gekko y Mitsubishi Ki-46 III Kai, este último con cañón de tiro oblicuo Ho-203 de 37mm disparando hacia arriba y hacia delante en ángulo de 30 grados).


MITSUBISHI KI-46 DINAH-III KAI, CON CAÓN DE TIRO OBLICUO.
Otro ejemplo de los cañones disparando hacia arriba, lo muestra este perfil del bimotor de caza nocturno Nakajima N1JN Gekko


Motores:2 Nakajima NK1F Sakae de 1130 hp.
Armamento: Un cañón de 20 mm Type 99 Model 1 en torreta dorsal.

 

Con el escaso sistema de radar, los japoneses tendían a emular las tácticas alemanas de Wilde Sau alemanas, utilizando cazas diurnos contra los incursotes nocturnos, aprovechando la silueta los bombarderos, pero solo nada menos que con el resplandor de los incendios que producían sus bombas. La artillería antiaérea japonesa, tampoco podía diferenciar entre aviones enemigos y propios, disparándole a todo lo que volara.

 

 

 

 

Más éxitos se obtuvieron al atacar los japoneses las bases norteamericanas de B-29 en las Marianas, llevadas a cabo casi siempre por los Mitsubishi Ki-46 Dinah, con cañones de tiro oblicuo. Pero al entrar en servicio los bimotores Northrop  P-61 Black Window, las incursiones nocturnas de ataque se acabaron.

 

 EMBESTIDA DE UN KAWASAKI Ki-45 TORYU CONTRA UN B-29.

 

La crisis de escasez de materiales para construir aviones llegaba cuando el Japón comenzaba a producir aviones de altas prestaciones. Aparatos como el Ki-84 Hayate, se comenzaban a construir en madera, mientras que la falta de motores en línea del Ki-61 Hien, hizo que se le instalara de improviso un motor radial, llegándose a construir por casualidad un excelente avión, el Nakajima Ki-100 para altas alturas.

 

 

 

 

El piloto japonés Saburo Sakai, quien había derribado sobre las Filipinas al primer B-17 de la guerra, consiguió su victoria número 62 el último día de la guerra. Entre los pilotos de caza nocturna, destaca el de la armada, Sachio Endo, quien con su Nakajima J1N Irving, destruyó 7 B-29, pero salió derribado por los escoltas americanos en un combate diurno. El piloto de la aviación del ejército, el capitán Totaro Ito, pilotando el Kawasaki Ki.45 Toryu, fue uno de los pilotos en recibir la medalla Bukosho. El mayor Teruhiko Kobayashi, sobrevivió al embestir a los B-29 con su Ki-61 Hien, derribó 12 Superfortress. Probablemente el mejor piloto de Ki-45 fue el Capitán Isamu Kashiide del 4° Sentai, quien reclamó un total de no menos de veintiseis B-29 destruídos


SE INTENTARON PRODUCIR LOS MITSUBISHI J8M SUSHUI, PERO NO ENTRO EN SERVICIO, COMO SI LO HIZO EL KOMET EN ALEMANIA.

Fuente:Enciclopedia Máquinas de Guerra, Fascículo 99.

Comentarios