Domingo, 24 de mayo de 2009
Operación “Merkur”: La operación “Mercurio” (la invasión de la isla de Creta) fue  idea del teniente general Kart Student, comandante de la XI Fliegerkorps, compuesta por fuerzas paracaidistas, que utilizarían 493 transportes trimotores Ju 52 y 80 planeadores DFS 230, cada uno capaz de llevar nueve soldados totalmente equipados. Lo apresurado en llevar a cabo la operación, ante le inminente campaña contra la URSS, esforzó a la Luftwaffe a realizar un gran esfuerzo logístico: “Un total de 500 aviones de transporte Junkers Ju 52 eran requeridos para llevar las fuerzas tanto paracaidistas como del ejército. Los aviones habían sido severamente desgastados durante las previas operaciones en Grecia y Yugoslavia, de manera que necesitaban un urgente mantenimiento en sus fuselajes y motores. El día 1 de mayo, la enorme flota de transportes voló a bases de mantenimiento en Alemania, Austria y Bohemia-Moravia. Para el 15 de mayo, unos 493 revisados y reparados Ju 52 regresaron a Grecia. El siguiente problema era conseguir las bases desde las cuales estos aviones pudieran operar”[1] .El plan implicaba una rápida captura de los aeródromos de Maleme, Retimo y Heraklion, seguido del asalto de La Canea y Suda.



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Con la conformidad del gobierno griego, tropas británicas se habían establecido en la isla desde Noviembre de 1940, pero no se establecieron bases aéreas ni escuadrones de combate permanentes. El 18 de abril llegaron a Máleme 14 cazas Blenheim MK IF a los que se unían diariamente unos 12 cazas Hurricane y Gladiador, con el fin de dar cobertura aérea a las fuerzas británicas que adecuaban Grecia. Los ataques aéreos de preparación a la invasión lo realizaban los aparatos de la VIII Fliegerkorps, con bombardeos sobre buques, emplazamientos militares, depósitos y posiciones antiaéreas.

Paracaidistas alemanes
Los paracaidistas alemanes pertenecían a la Luftwaffe, destinando para ello 22.750 hombres: 750 serían transportados en los planeadores de asalto, 10.000 se lanzarían en paracaídas, 5000 arribarían luego por aire y otros 7000 llegarían por mar. La inteligencia alemana calculaba unos 15.000 soldados ingleses en la isla, habiendo en realidad 30.000, más 11.000 griegos entre militares y civiles 

[1] Ibíd. P-648
El asalto se inicio en la mañana del 20 de mayo de 1941, anticipándose las tropas de asalto en planeadores, cuyo vuelo silencioso daba una sorpresa inicial al ataque. Los DFS 230 llegaron excesivamente altos, debiendo volar en círculos hasta aterrizar en el fondo de los valles, en el lecho de ríos y en las laderas de la “cota 107”[1]. En las operaciones de lanzamiento de paracaidistas, se perdieron en aire y  en tierra la mitad de los Ju 52 utilizados. La evacuación de las tropas británicas y de la Commonwealth finalizó el 31 de mayo, tras efectuarse una gran batalla aeronaval que duró varios días. Las pérdidas de los Fallschirmäger alemanas fueron tan grandes, que nunca más fueron utilizados en grandes operaciones aerotransportadas[2].

Planeador alemán de asalto DFS 230
Para los aviones de la Luftwaffe que debían apoyar a los paracaidistas, la tarea de identificar las tropas amigas era complicada, ante la confusión y cercanía de las tropas que se enfrentaban en tierra. Así nos lo hace saber el as alemán Guenther Rall: “La lucha en Creta fue una batalla terrible. Una pelea a muerte horrible hasta desde el aire. Algunos de los combates más violentos de la guerra tuvieron lugar en esa isla. Trabajar con las tropas era sumamente difícil. Además de los paracaidistas, nuestros aviones también lanzaban cajas con armas, abastecimientos y munición. En cada caja había una bandera alemana. La idea era que nuestros hombres desplegaran esas banderas en el suelo a fin de que nosotros pudiéramos ver donde estaban y hacernos una idea de la línea de frente. Los neozelandeses se apoderaban de las banderas de muchas cajas que capturaron y las desplegaron en sus posiciones. Para ellos era una protección maravillosa pero a nosotros, en el aire, nos traía una confusión total. Era imposible ver donde estaban las líneas y el ataque a tierra se hacía muy difícil.”[3]  La superioridad aérea de la Luftwaffe era total, lo que sin duda decidió con la conquista alemana de la isla.

 

  La superioridad aérea de la Luftwaffe era total, lo que sin duda decidió con la conquista alemana de la isla.

 

 
El prestigioso investigador de la Luftwaffe, Cajus Bekker, afirma que “Creta fue ocupada porque en el último intento se consiguió tomar el aeródromo de Malemes. Bajo el fuego enemigo aterrizaron allí, a mediodía de la segunda jornada de lucha, los aviones de transporte con los cazadores de montaña que llegaban para proporcionar a los paracaidistas el necesario refuerzo para proseguir las operaciones de conquista de la isla[4]. Se demuestra así una vez más la importancia de las operaciones aéreas en la consecución de la victoria en las batallas, desde mediados del siglo XX.. Se demuestra así una vez más la importancia de las operaciones aéreas en la consecución de la victoria en las batallas, desde mediados del siglo XX..



[1] Fueron recibidos con un nutrido fuego de armas ligeras, en pocos minutos fueron muertos 400 de los 600 hombres desembarcados. Al finalizar el día, los paracaidistas peleaban desesperadamente a la defensiva, sin posibilidad de apoyo aéreo, ya que la lucha era cuerpo a cuerpo. La lucha favoreció a los alemanes el día siguiente, al tomar estos la “cota 107”, que había sido abandonada por los británicos durante la noche. Ibíd. P-664.
[2] Las bajas alemanas ascendieron a 1990 hombres muertos, 1995 desaparecidos y 327 ahogados. Los paracaidistas luego solo fueron utilizados para hacer de relevo a tropas cercadas del ejército, como ocurrió en algunas “bolsas” en Rusia, así como en Montecassino. Durante la ofensiva de las Ardenas, se hizo un lanzamiento muy pequeño de paracaidistas alemanes.
[3] Toliver R. y Constable.T. Los ases de la Luftwaffe. P-119.
[4] Op. Cit Cajus Bekker. P-420.

La batalla aeronaval en los alrededores de Creta: Durante el ataque y la consiguiente evacuación de la isla, se llevaron a cabo los primeros combates aeronavales de la historia, junto aquellos que se habían realizado el año anterior frente a las costas Noruegas y en el canal de la Mancha. La Flota Mediterránea del almirante Cunningham debía evitar los desembarcos navales, así como apoyar la evacuación; para ello contaba con el portaviones Formidable, que disponía de unos 18 cazas Fulmar MkI.. El Mando del Oriente Medio suministró algunos Hurricane MkIA, que operaban desde Egipto con dos depósitos lanzables de 205 litros, Bristols Beaufighter (que progresivamente serían la amenaza para los aviones de transporte alemanes en la región), Blenhein y los Martin Maryland para el reconocimiento. 

Las fuerzas operativas de la VIII Fliegerkorps, estaba formada por los Do17Z-2, los Ju 88A-4, He 111H-3, y los Ju 87B. La cobertura de caza la proporcionaban los Bf 110C-4 y D-3. Operando desde sus cercanas nuevas bases en Grecia, durante los días previos al desembarco aéreo, habían realizado bombardeos a baja cota y ametrallamiento a instalaciones militares en Creta, pero a partir de ahora se concentrarían en los buques de la Royal Navy . La Luftwaffe contaba con total superioridad aérea, ya que los aviones ingleses que partían de Egipto, apenas tenían el alcance suficiente para operar sobre el sur de Creta. Una vez más los bombarderos en picado Ju 87B Stuka tendría la oportunidad de demostrar su eficiencia, al no tener al frente una amenaza de cazas efectiva.


El Junkers Ju 87B tuvo una nueva oportunidad en el Mediterráneo, tras su fracaso en la batalla de Inglaterra.

Durante el día 21 de mayo los Ju 87B hundieron el destructor Juno , tal era la superioridad aérea de la Luftwaffe, que el día siguiente, hasta los Bf 109E-7 se permitieron bombardear al acorazado Warspite, que ya había sido alcanzado por Stukas y Ju 88. En los ataques en picado de los Stukas, destacó la actuación del comandante Dinnort, el cual se destacaría también en posteriores misiones en el frente ruso: “Los primeros en atacar fueron los bombarderos en picado Junkers ju 87B del comandante Oskar Dinnort, del Stukasgeschwader 2. A 25 millas al norte de Creta localizaron una flota de dos cruceros y dos destructores. Lanzándose desde unos doce mil pies, los Stukas ignoraron el concentrado fuego antiaéreo de los buques, los cuales debieron hacer maniobras evasivas desesperadas alrededor de las enormes columnas de agua que causaban las bombas” . La vigencia y efectividad del bombardeo en picado, y su mejor representante, el Ju 87 Stuka, se mantendría aún en posteriores acciones, como veremos. 

[1] Bell Nelly. Battle of Crete: It Began with Germany's Airborne Invasion -- Operation Mercury. Aviation history magazine. (traducción propia). Consulta :29/9/06.

 

 

 


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