S?bado, 01 de agosto de 2009

Este tan solo es un resumen del asedio a la ciudad de Siracusa. Un auténtico "Gallipoli" de la antiguedad, ya que los atenienses fracasaron contundentemente, debido a una serie de errores en tierra, donde se les aplicó tácticas de guerrilla y de desgaste por parte de los sicilianos y espartanos.


Sicilia. Siracusa mira hacía el Mar Jónico.

Tucídides en su gran obra “La guerra del Peloponeso”, nos cuenta esta formidable historia que representa un punto de inflexión en la segunda guerra del Peloponeso, así como la total y absoluta derrota a la en otros tiempos, todo poderosa Atenas. Debido al estancamiento en el que se encontraba la situación de guerra con su gran rival, Esparta, los atenienses desviaron su atención a un  proveedor de suministros los espartanos, la ciudad siciliana de Siracusa. Esto forzaría a los espartanos a pedir la paz, suponiendo además un duro golpe para Corinto, el gran rival comercial de Atenas.
La asamblea popular ateniense aprobó el envío de una expedición contra Siracusa, nombrando para el mando de la misma a tres generales. Nimias, Lámaco y Alcibíades, este último personaje fue muy controvertido y ambicioso. Llegó a cambiar de bando dos veces, fue luego acusado de sacrilegio religioso, debiendo huir a Esparta, donde aconsejo a los que antes eran sus enemigos
.

Al llegar a Sicilia, ya sin Alcibíades, los atenienses logran derrotar a la fuerza siracusana, dejando libre el camino a esa ciudad. Pero Nikias no logró capitalizar su victoria, al actuar con excesiva prudencia, logrando los siracusanos reagruparse y preparar las defensas de su ciudad. Pasados ya varios meses, los atenienses construyeron dos fuertes (llamados Labdalon y Circular) al norte de la ciudad, y desde el fuerte Circular, empezaron a levantar trincheras y muros con el fin de encerrar a la ciudad por el lado opuesto al mar. A pesar de los contraataques siracusanos, en el año 414 a.c., la ciudad parecía estar condenada.

 

Confiado por la situación, Nikias cometió el error de no terminar las obras de asedio, no logrando así de encerrar toda la ciudad, mientras que Siracusa pidió ayuda a Esparta, donde Alcibíades aconsejó el envió del general Gylippos, quién reclutó 3.000 hombres antes de salir a Siracusa. Al llegar a Sicilia  este general, los atenienses no salieron a su encuentro en batalla. Aprovechando la situación, los siracusanos defensores salen de su ciudad para tomar por sorpresa el fuerte ateniense Labdalon, donde bajo constantes escaramuzas, construyeron un muro desde el fuerte a la ciudad, evitando así la posibilidad de quedar bloqueada Siracusa por tierra.

 

Mientras tanto, en el mar, los atenienses tenían su flota fondeada en el Gran Puerto de Siracusa, donde fue atacada por los siracusanos, que resultaron derrotados, pero lograron éstos a su vez destruir la flota de suministros que venían en auxilio de los atenienses. Los siracusanos empezaron a recibir refuerzos desde toda Sicilia, mientras que los atenienses tan solo recibieron 5.000 hombres de refuerzo, además comenzaron a sufrir enfermedades. Después de obtener una victoria sobre la flota atenienses en el gran puerto, los siracusanos tendieron una cadena que cerraba la entrada por mar al puerto.

Trirreme griego. Los barcos de ambos bandos eran similares, pero dentro del pequeño puero de Siracusa, una gran cantidad de trirremes permitió el abordaje de naves enmigas, y el uso de los hoplitas, como si fuese un combate terrestre.

El 10 de septiembre del año 413 adC los atenienses zarparon en su desesperada acción, navegaron en línea recta hacia la salida del puerto. Sin espacio para maniobrar, la batalla comenzó rápidamente. Las dos flotas se lanzaron en línea una contra la otra, y se produjeron numerosas y terribles embestidas. Con frecuencia una nave que embestía era embestida por otra a continuación, y poco a poco se formó una gran masa de barcos trabados unos con otros. El combate que se luchó sobre ellos fue terriblemente desesperado. Sin orden, las tropas de ambos bandos abordaban barcos enemigos y luego retrocedían para repeler otros abordajes, El aire se llenó con el zumbido de los proyectiles y los gritos de los heridos. Los hoplitas y epibatai tropezaban con los bancos y los remos, o resbalaban sobre las maderas llenas de sangre y vísceras. El mar se tiñó de sangre y los golpes de los remos parecían hacerlo hervir con espumas y burbujas sanguinolentas, entre las que flotaban los cadáveres. Finalmente, agotados y vencidos, los atenienses tuvieron que retroceder. Su última oportunidad se había perdido. Atenas había perdido.

La batalla fue caótica por lo reducido del espacio y la cantidad de naves. La victoria siracusana fue aplastante, los atenienses no lograron romper la cadena ni el cerco por tierra en el que se encontraban finalmente, siendo ahora ellos los sitiados. Lo marinos atenienses su unieron con los de su ejército en tierra, fracasando sus intentos de huída por el norte y por el sur. De los 50.000 atenienses enviados en total a esa larga batalla, sobrevivían solo 7.000. Los generales atenienses fueron ejecutados, el resto fueron hechos prisioneros trabajando en las canteras de Siracusa. Unos pocos lograron regresas a su ciudad.
Así concluyó el capítulo más oscuro de la historia militar ateniense.

 

Bibliografía:
Tucídides: “La Guerra del Peloponeso.”
Técnicas bélicas del Mundo Antiguo. Editorial Libsa (2006)

 


Publicado por GaetanoLaSpina @ 21:56  | Historia
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