sábado, 01 de agosto de 2009
Las tiranías son el régimen político ejercido por el autoritarismo de un solo individuo, y por lo general se consideraba en la antigua Grecia de carácter ilegítimo. El tirano accedía al poder como resultado de una acción de fuerza que interrumpía el orden establecido. Por esta razón resulta contradictorio que, más de dos siglos después, en la época de Alejandro Magno, su maestro Aristóteles, comparase la época de Pisístrato con la “Ers de Cronos”, la edad de Oro.

 

Los siglo V,VI y VII a.c. fueron la época de auge de las tiranías en la antigua Grecia. Siempre se menciona más a la tiranía de Pisístrato y sus hijos Hipías e Hiparlo en atenas, ya que es la fuente que mejor se ha conservado, gracias a Heródoto de Helicarnaso, con su obra que hoy le damos el nombre de “Historias” o “Los nueve libros de la Historia”.

 

Los antecedentes en Atenas de intento de tiranía, los tenemos en el año 632 a.c., cuando el noble Cilón, famoso por haber vencido en los juegos olímpicos, dio un golpe de Estado y se hizo con el control de la Acrópolis. Le apoyaban otros aristócratas y mercenarios que les proporcionó su suegro Teágenes, tirano en la polis de Mégara. Pero el golpe no tuvo finalmente apoyo popular, Cilón entonces es sitiado en la Acrópolis y muere.

acrópolis de Atenas

 

Las consecuencias del golpe de Cilón serían importantes, ya que provocaron la radicalización de la aristocracia más reaccionaria, dando origen a la legislación de Dracón (622 a.c.) de gran dureza, y las primeras en estar escritas de la antigua Grecia. Anteriormente, las leyes juzgaban de acuerdo a las costumbres, fácilmente deformables. Ahora, en cambio, todos podían conocer exactamente lo que las leyes establecían. La legislación de Dragón limitó el derecho de las familias nobiliarias de hacerse justicia por sus propias manos.

 

 El rígido gobierno de los nobles Eupátridas (“los bien nacidos&rdquoGuiño se ejercía con total impunidad, colocando en situación de sumisión económica a gran parte de la población. Existía la esclavitud temporal por deudas, hecho que llevó al poeta Hesíodo a escribir su obra, “Los trabajos y días.”

 

Los Eupátridas consolidaron su posición como clase gobernante, sustituyendo a los anteriores reyes griegos (basileus), por varios magistrados llamados Arcontes, los cuales duraban un año en el cargo y eran elegidos por los mismos nobles. Es decir que durante los siglos VIII y VII a.c., gobernaba una oligarquía aristocrática, los eupátridas, no existiendo aún la tiranía.

 

La consecuente crisis social obligó a buscar a un personaje moderado para solventar la situación: el sabio eupátrida Solón. Ejerció el arcontado con plenos poderes, (principal magistratura, en el 594 a.c) Sus reformas parecieron no adaptarse a la verdadera situación, ya que el Ática (el territorio alrededor de Atenas, que formaba junto a la ciudad la polis Ateniense), estaba llena de personas con intereses diferentes, de pendiendo de la actividad económica de cada región. El caso es que Solón era de cuna noble, pero estaba vinculado con la gente de comercio y la industria (digamos que la burguesía, para entender mejor)

 

Las tres regiones naturales eran habitadas por gentes que se dedicaban a actividades (o intereses) distintos, estas regiones  eran:

PARALIA: la llanura costera desde Falerón hasta Sunio.
PEDION: La gran llanura central del Ática.
DIACRIA: El territorio nororiental, entre Parnés y Braurón.

 

La clase aristocrática de estas tres regiones poco a poco pugnaban entre si para tener el control de la polis ateniense, lo que solo se podía lograr mediante un golpe de fuerza y atrayendo la masa de la polis (el “pueblo&rdquoGuiño. Frente a estas tres facciones se encontraban Megacles, Licurgo y Pisístrato. Al parecer éste último estaba muy relacionado con Solón, quienes juntos vencieron a la ciudad rival de Mégara. Pisístrato pertenecía también a la clase eupátrida por nacimiento.

 

Como una característica que parece ser norma en los tiranos…Pisístrato simuló un atentado, presentándose en el ágora (el mercado) con heridas, solicitando del pueblo protección. El pueblo, agitado por sus partidarios, formó una guardia personal de trescientos hombres, y con esta fuerza ocupó la Acrópolis, donde se encontraba el santuario de Atenea y el tesoro de la ciudad.

 

Este primer gobierno de Pisístrato fue moderado, coexistiendo con las facciones de que representaban a la oligarquía de nobles ricos terratenientes (Licurgo), y de los grupos medios acomodados (Megacles). Se continuó con la legislación de Solón, aún cuando este mismo personaje recriminó a sus compatriotas a apoyar al tirano. Durante los seis siguientes años, Pisístrato gobernó con apoyo popular y auxilio de una fuerza armada.

 

 Pero un acuerdo entre Megacles y Licurgo propició la expulsión de Pisístrato (556 a.c.), ausentándose del poder unos seis años. Megacles y Licurgo no se entendieron, entonces el primero buscó un acercamiento con Pisístrato para obtener más popularidad y asentarse mejor en el poder, ofreciéndole su hija en matrimonio. Pisístrato ya tenía dos hijos de un anterior matrimonio, Hipías e Hiparco, que serían también futuros tiranos de Atenas, siendo derrocado Hipías por los grandes rivales de Atenas, los espartanos, convencidos por los Alcmeónidas. El rey espartano Cleómenes entro a Atenas y derrocó a Hipías en el 510 a.c. este pidió ayuda a los persas, desembarcando en Maratón en el 490 a.c., el mismo lugar donde su padre retomaría exitosamente a Atenas, cincuenta años antes.

 

Volviendo a atrás, para convencer al pueblo ateniense, muy supersticioso, del retorno del tirano, se disfrazó a una bella muchacha como la diosa Atenea, mentada en una carroza, proclamando el retorno de Pisístrato. Hasta el mismo Heródoto criticó la credulidad del pueblo. De este modo retorna al poder en Atenas, vigilado de cerca por Megacles (540 a.c.). Pisístrato al parecer evitó tener hijos con su esposa, hija de Megacles, para favorecer a sus hijos del anterior matrimonio. Este hecho provocó le fricción con Megacles, debiendo abandonar por segunda vez Atenas. Apenas gobernó unos meses.

 

En esta ocasión no esperó ser llamado de nuevo, sino que se dirigió a la rica zona minera del monte Pangeo (Tracia), para conseguir la fortuna necesaria para volver al poder, esta vez sin esperar que lo llamen. A los once años de su segunda expulsión (539) regresó a Atenas frente a un ejército de tropas aliadas y mercenarios. Desembarcaron en Maratón, siendo recibidos por partidarios suyos llegando así a Palene, donde esperaba para enfrentarle un contingente ateniense poco preparado, cuyos muchos de sus hombres desertaron o se pasaron a las filas de Pisístrato, de este modo se tuvo la vía libre a Atenas. Una vez allí, desarmo a muchos de los ciudadanos, debiendo muchos de los Alcmoeónidas huir de la ciudad. 

LA OBRA DE PISÍSTRATO: Gracias a sus riquezas amasadas en Tracia, comenzó a realizar sus propias políticas, que implicó la paz social favoreciendo a los campesinos agricultores atenienses. Instauró jueces regionales, con el fin de que los habitantes no tuviesen que dirigirse a la ciudad. Repartió parte de las tierras de sus rivales políticos para aliviar las penurias de los más pobres. Esto trajo una bonanza económica, incluso se iniciaron las primeras acuñaciones de monedas atenienses.

Este tipo de cerámica roja se inicio en el siglo VIac, perdurando el estilo hasta le época de la democracia ateniense.
Pisístrato organizó fiestas religiosas con el objeto de  integrar a atenas con el resto del Ática; eran fiesta en honor a Atenea así como a Dionisio, divinidad rural que comenzó a festejarse en la ciudad, dando lugar al inicio del teatro.

 

Bajo su mandato se inició la construcción de las grandes obras de la Acrópolis; al ágora se le hizo acomodos de canalización de aguas (era la parte más baja de la acrópolis), además del Altar de los doce Dioses, desde donde partían las principales vías que comunicaban la ciudad con el resto de los territorios. También se hizo una fuente pública con la cerámica ática del momento. De esta manera, con tantas obras se daba trabajo a los más pobres.

 

Pisístrato ejerció su tiranía “sin sembrar odios” como decía el historiador Tucídides,



Publicado por Desconocido @ 22:12  | Historia
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