S?bado, 03 de octubre de 2009

El portaaviones Shokaku

La 5º División de Portaaviones japonesa, al mando del vicealmirante Takeo Takagi, formada por los portaaviones Shokaku y Ziukaku, más  cuatro cruceros pesados y seis destructores aproa al viento a las 6’00 Hs para lanzar los aviones de reconocimiento Kate que intentarán detectar a los portaaviones norteamericanos Lexington y Yorktown de la Task Force 17 efectuando un reconocimento de 90º entre el sur-sur-este y el sur-sur-oeste hasta el límite máximo de su radio de acción. Es el 8 de mayo de 1942 y nos encontramos en el Mar de Coral.


Uno de los Kate del Shokaku está pilotado por el Contramaestre Kenzo Kanno, decidido a no repetir el error del día anterior, en que un avión de reconocimiento del Zuikaku señaló erróneamente la presencia de un portaaviones y un crucero americano a 160 millas al sur de la agrupación japonesa, enviándose inmediatamente un rápido ataque con 78 aparatos (18 cazas, 36 bombarderos en picado y 24 torpederos) al mando del capitán de corbeta Kuichi Takahashi.

Nakajima B5N del Shokaku, como indica el numeral EI-311 de la deriva.

Cuando alcanzaron al "portaaviones" se encontraron con la decepcionante visión de un petrolero, el Neosho, escoltado por el destructor Sims. El Sims fue hundido rápidamente, mientras que el Neosho fue acribillado quedando al garete envuelto en llamas, hundiéndose finalmente el 11 de mayo. ( También, 78 aviones para dos barquitos…!!! )

El tanquero Neosho bajo ataque.

El error del avión de reconocimiento costó a los japoneses tres aviones (uno de ellos convertido en involuntario kamikaze que al ser alcanzado por la artillería antiaérea acabó estrellándose contra el petrolero) y un tiempo precioso, ya que media hora después del despegue un hidroavión del crucero Kinugasa, de la agrupación del contralmirante Goto,  descubría un gran portaaviones y diez buques a 280 millas al noroeste de Takagi. Hay que reconocer, no obstante, que en el error también tomó parte el Vicealmirante Takagi, ya que en vez de pedir una confirmación del avistamiento al avión de reconocimiento ordenó el ataque.

Y para colmo, esperar para recuperar los aviones de Takahashi y lanzar el ataque correcto llevó a la pérdida del Soho y el ataque nocturno que ocasionó más pérdidas de tripulaciones y aviones al tratar de recuperar los aviones en la obscuridad.



Dicho esto para ilustrar la situación de éste día y del ánimo de Kenzo Kanno. éste se dirigía hacia su área de reconocimiento sabiendo que era seguido de cerca por los 69 aviones de Kuichi Takahashi (18 cazas, 33 bombarderos en picado y 18 torpederos), que habían despegado a las 06'25 horas.


Durante aproximadamente dos horas el azul del paisaje permaneció invariable. Cuando creía que regresaría al Shokaku sin haber logrado nada positivo divisó en la lejanía una estela blanca que rompía las tranquilas aguas que le rodeaban. Llevándose los prismáticos a los ojos para cerciorarse de lo que acababa de ver, confirma que son los barcos norteamericanos buscados

Serían las 08'24 hs aproximadamente, Kanno dirigió su Kate hacia los buques que rompían el horizonte con la precaución de esconderse entre las nubes para ocultar su avión, pero era consciente de que podía ser descubierto en cualquier momento y no esperó mucho. A las 08'33 hs ordenó a su artillero enviar el siguiente mensaje a Takagi:


"Descubiertos dos portaaviones, un acorazado y diversos destructores a 235 millas al SSE de nuestra flota".

Desde el Shokaku se retransmitió la noticia a Takahashi, que tomó rumbo de inmediato hacia esa posición. Pero los norteamericanos captaron el mensaje, el servicio criptográfico del Lexington no tardó en descifrarlo y comunicar al Contralmirante Fletcher que habían sido descubiertos, variando el rumbo levemente para desconcertar a los japoneses. Casualmente Fletcher a las 08'38 hs recibió la noticia del avistamiento de la agrupación de Takagi y de inmediato lanzó un ataque con 84 aparatos (17 cazas, 46 bombarderos en picado y 21 torpederos), del que es testigo Kanno, quien se mantenía a distancia, ocultándose entre los cúmulos para no ser descubierto. Los minutos pasaban y la reserva de combustible se iba reduciendo, pero él no abandonó su puesto, avistando una y otra vez a la agrupación americana para verificar que realmente los portaaviones se encontraban en aquel lugar. Finalmente, cuando el combustible era el estrictamente la necesario para regresar, dio media vuelta arrumbando al NNE para dirigirse al Shokaku.

Kenzo Kanno no tardó en vislumbrar en la lejanía la formación de ataque de Takahashi. Lo que seguramente lo dejó muy satisfecho, pues en esta ocasión los aviones de exploración no habrían fallado, lo que le hacía regresar a su portaaviones con el orgullo del deber cumplido. Pero la sonrisa inicial se le debe haber borrado ipso facto al observar detenidamente el rumbo de aproximación de Takahashi, quién llegaba con bastante desviación respecto a la última posición de la Task Force norteamericana, que había virado levemente como recordaremos.. Si continuaban con el rumbo actual errarían en la localización de la TF-17 y, en el mejor de los casos, consumirían un combustible y un tiempo precioso antes de descubrirla, si es que lo lograban.


Ahora Kanno se encontraba con un problema : Podía regresar al Shokaku con la esperanza de esa última opción, que Takahashi encontrara los portaaviones enemigos lo antes posible, o dirigir personalmente la agrupación atacante hasta el enemigo.

Esto último le parecía lo más lógico, era el único que realmente sabía donde se encontraba la TF-17, pero entonces su regreso al Shokaku sería imposible, acabaría en el océano muy lejos del portaaviones con la remota esperanza de ser rescatado por un destructor de la flota si captaban su pedido de auxilio.

Las probabilidades de supervivencia eran muy bajas, pero eran reales. Pero nunca sabremos si ésa era su intención o si lo que ocurrió fue premeditado o fortuito, a pesar que nadie podría haberle reprochado nada si decidía volver, puesto que su trabajo había sido impecable.

El avión de Takahashi era el primero de la formación de ataque, seguido de cerca por los Val, debajo los Kate con torpedos y por último los Zeros de cobertura cerraban el grupo.

Formación de Nakajima B5N Kate del Shokaku.

Súbitamente apareció de la nada el Kate de Kanno, que se situó ante el Val de Takahashi, batiendo sus alas para indicar que le siguiesen y obligó a la formación a modificar su rumbo. La mayoría identificó el avión de Kanno, comprendiendo cual era su intención, siguiéndole con un nudo en la garganta al entender la determinación que había tomado, determinación que sabían perfectamente podía costarle la vida.

El Aichi D3A Val de Takahashi.


La aparición de Kanno fue providencial para los japoneses y ruinosa para los americanos. Los radares descubrieron la llegada de los atacantes cuando se encontraban a 70 millas, rápidamente se envió un grupo de cinco Wildcats que se encontraban cubriendo la TF-17 para interceptarlos mientras se efectuaba el despegue de los cazas restantes y de 23 bombarderos en picado SBD, estos últimos con la misión de interceptar a los torpederos japoneses. La maniobra de aproximación de Kanno fue tan exacta que los cinco cazas enviados contra ellos no lograron encontrarlos y los japoneses iniciaron su ataque sin haber perdido ni un sólo aparato. Eran las 11'18 hs y empezaban los problemas para Fletcher y sus portaaviones.

Los Wildcat del Lexington.

La agrupación japonesa se dividió en dos grupos para atacar a los portaaviones que a su vez se encontraban en sendas formaciones muy separadas entre ellas. Kenzo Kanno, seguido muy de cerca por Takahashi, se lanzó contra el Yorktown.

Un muro de fuego antiaéreo se levantó delante de ellos.  Su único armamento consistía en la munición de las ametralladoras, nunca sabremos si su intención era tan sólo distraer parte del fuego antiaéreo para allanar el ataque de sus compañeros o estrellarse contra el portaaviones. Lo cierto es que inició una suicida carrera que finalizó con una gran explosión cuando su aparato fue alcanzado, al igual que el de Takahashi, por los proyectiles antiaéreos americanos que sembraban del cielo de copos formado por la explosiones.

Los antiaéreos de 20 mm del Yorktown, seguros artífices del derribo de Kanno y Takahashi.


Con el sacrificio de su vida Kanno consiguió, indirectamente, que el Lexington fuese hundido (alcanzado por dos torpedos y dos bombas más tres impactos cercanos, explotó más tarde) por los aviones que había dirigido hacia la agrupación americana, y que el Yorktown quedase averiado (por una bomba de 360 kilos más dos impactos cercanos), obligando a Fletcher a abandonar el área de batalla.

El Lexington bajo ataque ese día.


La acción heroica de Kenzo Kanno  terminó siendo un acto suicida. Podía haber comunicado por radio a Takahasi la dirección correcta a seguir, aún a riesgo de ser descubierta la transmisión por los norteamericanos, o simplemente conducirlos por un breve periodo de tiempo y amerizar a unas cuantas millas de distancia de la escuadra a la espera de ser rescatado por las destructores, tal y como ocurrió en ambos bandos en múltiples ocasiones durante toda la guerra. Pero decidió sacrificarse optando por una determinación de la que no tendría ninguna escapatoria, entrando en la leyenda.

No creo que fuera un kamikaze, pero tampoco deja de ser cierto que su acto pasó a formar parte de la abnegación , el coraje y desprecio por la vida propia que años más tarde terminaría con la creación del Vicealmirante Takijiro Onishi del cuerpo especial de ataque
Kamikaze.  

DEL FORO AVIACIÓN DE COMBATE.CETEU


Publicado por GaetanoLaSpina @ 2:29  | Aviaci?n
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