S?bado, 10 de octubre de 2009
Organización de la Luftwaffe en apoyo a Barbarroja:El despliegue de las flotas aéreas alemanas fue el siguiente: La Luftflotte I apoyaba al Grupo del Ejército Norte en su avance hacía Leningrado, comprendía el I Fliegerkorps, el fliegerführer Ostee y ocho escuadrones finlandeses. La Luftflotte II debía apoyar al Grupo de Ejércitos Centro en su ofensiva a Grodno-Minsk-Smolensko, encuadraba al II y VIII Fliegerkorps (este último veterano en todas las campañas, desde Francia, Inglaterra, Grecia y Creta). El Grupo de Ejércitos Sur, encargados del avance hacía en Ucrania y el Mar Negro, contaría con el apoyo de la Luftflotte IV, que alineaba a la IV y V Fliegerkorps, y los grupos aéreos rumanos, húngaros e italianos; estos últimos aportaron unos 51 Macchi MC.20082. Finalmente, la Lutftflotte V operaría al norte contra Murmansk. Los Fliegerkorps debían rotarse y ser trasladados a zonas donde urgiera la necesidad de mayor apoyo aéreo, ya que ante un frente de batalla tan amplio en tan inmensa frontera, nunca hubieron los suficientes aviones como para cubrir las todas las necesidades a la vez; así el VIII Fliegerkorps fue enviado al sector septentrional asignado a la Luftflotte I, para apoyar la ofensiva hacia Leningrado. La organización a nivel de la organización de los grupos de aviones en la Luftwaffe, era distinta a la de los ingleses y soviéticos, cuya unidad era el escuadrón: “La unidad básica de la Luftwaffe no era la Staffel o escuadrilla, sino el Gruppe o ala, que podía actuar independientemente del Geschwader o grupo al que nominalmente pertenecía. A pesar de esto, la nomenclatura de las unidades de la Luftwaffe estaba derivada del Geschwader, el cual estaba compuesto normalmente por tres Gruppen; cada Gruppen lo formaban tres Staffeln (escuadrillas), compuesta entre 12 y a6 aviones, de forma que la fuerza de cada Gruppe era de unos 40 aviones y el del Geschwader de unos 120.”83 A su vez, los 12 aviones del Staffel se dividían en tres scwharn de cuatro aviones.
Los finlandeses aportaron 559 aviones de combate a la ofensiva alemana en esa región. Cabe destacar el uso excelente que los pilotos finlandeses dieron a aviones de prestaciones no muy eficientes, que con sus fuerzas aéreas de origen no tuvieron tanto éxito: “El Tte. Nieminen, al frente de seis G.50 que habían sobrepasado e unos bombarderos, recibió la orden de regresar a su base. Lanzándose en picado desde una altura superior contra los bombarderos, los pilotos de los Fiat derribaron 10 bombarderos en sólo 20 minutos. Nieminen describió la refriega en el siguiente informe: “Mi escuadrilla atacó a una formación de 15 a 20 SB sobre Tuuksjärvi. Con mis disparos alcancé a dos aparatos que volaban en el lado derecho de la formación, provocando que sus motores se incendiasen. Sobre la isla de Kerisalo, conseguí colocarme en buena posición detrás de un tercer SB. Su depósito de combustible estalló y cayó envuelto en llamas. Seguí disparando contra los restantes bombarderos, y cuando agoté mis municiones, solo quedaban 4 o 5 SB en la formación, uno de los cuales iba despidiendo una estela de humo”.84 En este relato también se nos informa acerca de la gran vulnerabilidad de los bombarderos Tupolev SB 2, equivalente soviético del británico Bristol Blenheim, igual de vulnerable, debido a la carencia de depósitos autosellantes de combustible. Las grandes bajas sufridas por los SB 2 nos recuerdan a las que sufrieron los Blenheim en sus ataques sobre los puntes en los río Sedán.

Junkers Ju 88, que operó inicialmente en Rumania, y luego participó en la Operación "Barbarroja".
La aviación de reconocimiento alemana había señalado unos 66 aeropuertos en la larga frontera soviética, los cuales fueron duramente castigados por la aviación alemana. Al mediodía del 22 de junio los alemanes afirmaban haber destruido unos 1.489 aviones en tierra y otros 322 en combates aéreos. En estos días iniciales los pilotos alemanes aprovecharían para incrementar sus cuentas personales de derribos, ante una mayoría de obsoletos aviones biplanos soviéticos Polikarpov. La publicación oficial soviética de la posguerra Historia de la Gran Guerra Patriótica de la Unión Soviética dice lo siguiente: “Durante los primeros días de la guerra, las formaciones de bombarderos enemigos lanzaron ataques masivos sobre sesenta y seis aeródromos de la línea fronteriza, especialmente sobre aquellos donde estaban basados los nuevos tipos de caza soviéticos. El resultado de esta incursiones constituyó una gran pérdida para nosotros, pues al mediodía del 22 de junio, unos 1.200 aparatos fueron destruidos, incluyendo más de 800 que no llegaron a despegar”85. Como se verá, existe similitud en cuanto a la magnitud de las pérdidas soviéticas en ambos bandos. Las pérdidas de la aviación soviética siguieron creciendo espectacularmente durante aquel primer día de la Blitzkrieg: “La Luftwaffe destruyó mas de 2.000 aviones soviéticos en el primer día de la campaña, aproximadamente en 18 horas, perdiendo tan solo 35 aviones. En términos de aviones enemigos destruidos contra aviones propios perdidos, el ataque inicial de la Luftwaffe fue la más exitosa operación en la historia del poder aéreo. De los 35 aviones alemanes perdidos, 15 no se perdieron por combate. El problema era el mal funcionamiento de las bombetas de fragmentación que ocasionalmente detonaban mientras estaban en la bodega de bombas del avión. Si tomamos solo las pérdidas alemanas frente a las defensas soviéticas, la relación entre las perdidas de aviones alemanes con los rusos era de aproximada de uno a cien (1:100).”86


Junkers ju 87 B-2, del 7.Staffel, III Gruppe/Stukageschwader 77 en el Frente del Este, 1941
El uso de este armamento moderno es otro de los importante aporte de aquella Luftwaffe a la guerra moderna, muchas de sus tácticas de ataque y sistemas modernos de armamento han sido copiados y mejorados hoy en día: “Para sus ataques a los aeródromos rusos los alemanes emplearon por primera vez un nuevo tipo de bomba: la SD2, de 1.81 Kg. Estas pequeñas armas cilíndricas, de 76 mm de diámetro y 77 mm de longitud, eran transportadas en grandes cantidades en depósitos especiales del avión; un Ju 88 o un Do 17 podían transportar 360 de estas pequeñas bombas, y un bf 109 o un Ju 87 hasta 96. Después de ser lanzadas en rápidas sucesión, estos depósitos se abrían para formar un par de “alas”, y su contenido se esparcía hacia tierra, donde sus 200 Kg de carga explosiva estallaban sobre áreas más extensas. Estas pequeñas bombas de metralla demostraban ser muy eficaces contra objetivos “blandos”, como eran los aviones en tierra y sin protección. Sin apenas ser molestados por las débiles defensas rusas, los alemanes podían atacar a bajo nivel y sembrar de bombas SD2 las hileras de aviones.”87
 

82 Op. Cit. Massimello G; Apostol G. P-19.

83 Op. Cit. Price A. P-159.

84 Op. Cit. Stenman K. y Keskinen K P-20

85 Op. Cit. Price Alfred. P-77.

86 Op. Cit. Ratley L.

87 Op. Cit. Price Alfred. P-78.

Pero a pesar del espectacular ataque inicial del día 22 de junio, las pérdidas de la Luftwaffe desde el comienzo de la campaña hasta septiembre del 41, fueron de 1.603 aviones derribados y 1.028 averiados. De manera que el número total de aviones perdidos y dañados era casi igual del inicio de la campaña, unos 2.630 aviones.[1]A finales de 1941, la Luftwaffe tenía solo 1.700 aviones en el frente del este, diseminados en 3.200 kilómetros de frontera que corría desde el Cabo Norte hasta el Mar Negro.
Otro de los factores que afectó a la Luftwaffe, según al autor Cajus Bekker, fue la de mantener su misma estructura organizativa, ante una guerra que sería eminentemente estratégica, además de táctica: “La imprescindible reorganización del mando de la Luftwaffe, que debía hacerse llevado a cabo por exigencia de la guerra en varios frentes y la gigantesca amplitud del teatro de operaciones ruso, no tuvo efecto. No se atendieron las demandas de concentrar las fuerzas de bombardero bajo un mando unificado que las emplease en objetivos capitales (mando de bombardeo estratégico), dejando las misiones de apoyo a las fuerzas terrestres a cargo de unas unidades tácticas que dispusieran de aviones de reconocimiento y asalto, así como la necesaria artillería antiaérea. En consecuencia, los Cuerpos de Ejércitos aéreos se convirtieron en un arma puramente auxiliar de las fuerzas terrestres, empleadas en la protección y apoyo de sus operaciones. Las acciones verdaderamente estratégicas se quedaron reducidas a unas pocas. Se carecía además del necesario bombardero de gran radio de acción. Pero incluso las unidades de bombarderos medios fueron lanzadas a la batalla de manera  dispersa, en lugar de concentrar su acción obre objetivos de importancia estratégica como fábricas de aviones y tanques. La producción rusa de aviones pudo por lo tanto mantenerse a ritmo creciente y las fuerzas del Aire soviéticas dispusieron siempre de aviones para la lucha, independientemente del número de aviones que perdían”.[2]  

Este Henschel Hs-123, todavía podía ser util en condiciones de superioridad aérea para la Luftwaffe. estos aparatos eran en particular útiles para cerrar las amplias "bolsas" de ejércitos soviéticos aislados durante la Operación Barbarroja. Aún así, muchas tropas rusas lograban colarse fuera de las bolsas y llegar asus puestos de comandos.
  

A pesar de la experiencia que tenían muchos pilotos de combate soviéticos que lucharon en la guerra civil española, muchos de ellos fueron víctimas de las purgas políticas echas por Stalin a finales de los años treinta, como nos lo ratifica el piloto soviético Evgeny Stpanov: “Entre 1939 y 1940, un número de pilotos soviéticos quienes habían luchado en España, fueron arrestados o capturados, usualmente sin ninguna orden o siguiendo una investigación formal. Felix Arzhenukhin, Evgeny Ptukhin, Pyotr Pumpur, Emil Shakht, Pavel Proskurin y otros. Muchos fueron ejecutados por batallones de fusilamiento. Yakov Smushkevich, quien fue condecorado con dos Estrellas rojas, una en 1937 y otra en 1939, fue arrestado y hecho preso durante dos años por la policía secreta. Estando los alemanes cerca de Moscú, él fue ejecutado el 1 de octubre, mientras pedía le dejaran luchar contra los alemanes”[3].....

1)Ibíd. P-79.

 

 

 

 

 

 

[2] Op.Cit. Bekker C. P-497.

 

 

 

 

 

 

[3] Entrevista por Jon Guttman. Interview with World War II Russian Pilot Evgeny Stepanov. Avition History Magazine. (traducción propia). Consulta: 29/9/06.

 

 

 

 

 

 

 

 


Numéricamente las Fuerzas Aéreas de la URSS (Voeno-Vozduzhnoye Sily, o V-VS) era poderosa, contando en junio de 1941 con un total entre 10.500 y 12.000 aviones, de los que 7.500 estaban repartidos en las regiones europeas y el resto cerca de la frontera con Manchuria. De estos aparatos, la V-VS reconocía como modernos a unos 2.739 aparatos , desglosados en 399 cazas Yakolev Yak-1, 1.309 Mikoyan-Gurevich MiG-3 y 322 Lavochkin LaGG-3; 460 bombarderos ligeros Petlyakopv Pe-2 y 249 aviones de apoyo cercano Ilyushin Il-2 Sturmovik (“el tanque volador” . Los cazas más numerosos eran los biplanos Polikarpov I-15, I-15bis e I-153, y el monoplano Polikarpov I-16, todos ellos propulsados por motores Mikulin M-25 de entre 700/1000 hp de potencia . Los bombarderos eran los Tupolev SB-2, el DB-3 y los Ilyushin Il-4. Dada la desventaja cualitativa de los aviones soviéticos en el frente de invasión, los aviones Polikarpov realizaban a veces desesperadas misiones de embestida, en la que chocaban las alas de sus aviones contra los bombarderos alemanes, para luego saltar en paracaídas.

 

Lavochin LaGG-3

De los primeros MiG-3 que entraron en servicio, en Mayo de 1940, aún no estaban a un nivel de pruebas lo suficiente como para enfrentar al probado Messerschmitt Bf 109E, durante Barbarroja.

A pesar de la inferioridad técnica de los aviones de caza rusos en esta fase inicial de la guerra, vemos como lograron sacar provecho de las cualidades y ventajas de sus aparatos, como vemos en este relato de un ataque de Stukas contra la flota soviética en Leningrado:
 
“El 22 de septiembre de 1941, el jefe de la 54 Escuadra de caza marchó hacia Leningrado […], la mayoría de las veces operaban a gran altura, pues el fuego antiaéreo era más intenso que el experimentado por la aviación alemana en Londres. [… ]Una formación de stukas se dirigía hacia la bahía de Kronstadt, lanzándose a continuación sobre los barcos de guerra soviéticos, […] En aquel momento una voz imperiosa advirtió: 
-Pónganse a cubierto, mi comandante! ¡Nos atacan en vuelo en vuelo rasante! -¿Pero donde están nuestros cazas?
 Los Messerschmitt estaban a varios miles de metros de altura, donde se veían como puntitos. 
-Todos los aparatos en servicio están ahí arriba, cubriendo a los Stukas y escoltándolos por orden del ejército, mi comandante. Trautloft comprendió lo penoso y desalentador que debía ser para los pilotos de los stukas el verse atacados por los “Ratas” mientras los aviones propios estaban aparentemente de paseo. ¿Cómo iban a saber los soldados de infantería y pilotos de stukas las órdenes de aquellos de allí arriban estaban recibiendo?” 


MiG-3 restaurado.


Publicado por GaetanoLaSpina @ 1:13  | Aviaci?n
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