Domingo, 07 de noviembre de 2010

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En los planes para la invasi?n de Sicilia (Operaci?n Husky), se confi? parael asalto a?reo a la 505 brigada de paracaidistas de la 82 Divisi?nAerotransportada americana para saltar antes del ataque por v?a mar?tima delS?ptimo Ej?rcito estadounidense del General Patton; los paracaidistas deb?anapoderarse? de las tierras altas que seextend?an detr?s de la playas a invadir, en la costa Sudoccidental de Sicilia,con el fin de resguardar a las playas?frente a cualquier contrataque. La Primera brigada de desembarco a?reollegar?a en planeadores a la costa sudoriental, para ocupar mas all? de lasplayas un puente llamado Ponte grande, cerca del puerto de Siracusa, ayudar aapoderarse del puerto y silenciar una bater?a costera.

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Este asalto aerotransportado, que ser?a el mayor hasta el momento realizadopor los aliados, tropez? desde sus comienzos con factores adversos. Los pilotosamericanos de las Alas 51 y 52 de transporte de Tropas, que iban a volar conlas tropas y a remolcar a la mayor?a de los planeadores brit?nicos carec?ancasi en absoluto de experiencia en vuelos nocturnos, y la ruta se?alada, en unesfuerzo por apartarla de la artiller?a antia?rea ?de la flota que transportaba a las fuerzas dedesembarco mar?timo, era muy complicada y exig?a tres cambios agudos de rumbodurante el vuelo nocturno sobre el mar.

Airspeed Horsa, muy utilizado sobre Sicilia, el d?a D, y en la Operaci?n Market sobre Arnhen. El fuselaje pod?a partirse en dos partes, con bisagras, a fin de permitir la f?cil descarga. Envergadura 25 metros, Longitud: 16 m; tripulaci?n: 2;? carga: 29 soldados o un ob?s de 75mm.

La infanter?a inglesa de planeadores fue la primera en levantar el vuelodesde los aer?dromos de T?nez, en la tarde del 9 de Julio (Operaci?n Ladbroke) 2075 hombre de la Primera Brigada de desembarco a?reo brit?nico despeg? desde? Kairouan en 144 planeadores Airspeed Horsa y Waco CG-4A (Hadrian) pilotados por hombres del Primer Regimiento de Pilotos de Planeadores y remolcados por Armstrong Whitworth Albermal y Handley Page Halifax de los Squadrons? ns. 296 y 296, y por cerca de 100 Douglas C-47 Sky trains, de la 51 Ala de transporte norteamericana.

Un planeador Albermal remolcando a un planeador Horsa.

Siete de los 144 planeadores no llegar?an ni siquiera a atravesar la l?nea costera africana, y una vez sobre el Mediterr?neo, aviones y planeadores encontraron vientos huracanados con mar picado. Algunos escuadrones fueron desplazados por elviento hacia el este de la ruta marcada, mientras que otros procedentes de la retaguardia alcanzaron a las agrupaciones que le preced?an. Era una noche sin luna y un obstinado viento procedente de la costa de cabp Pessaro hasta la zona de descenso, anul? la labor de los navegantes, quienes no pudieron dar un informe preciso. Soltados con precipitaci?n, 69 planeadores "aterrizaron" en el mar, mientras que otros 59 erna esparcidos en un? ?rea de 40 km, desde cabo Pessaro? a Cabo Murro di Porco.

A?n as?, el 90% delos aviones lograron llegar al extremo Sudoriental de Sicilia, desde dondeviraron hacia el Nordeste, con un cruso en zigzag a la b?squeda? del lugar de la costa, en Siracusa, dondesoltar a los planeadores. Esta fase del viaje fue iniciada por un total de 115 aviones que transportaban 1200 hombres, pero fueron pocos los que consiguieron encontrar el lugar se?alado para soltar a los planeadores. Solo 54 planeadores tomaron tierra en Sicilia, de los que solo 12 lo hicieron sobre la zona o cercadel lugar previsto; el resto cayeron en el mar, con una p?rdida de 252 hombres.

Planeador brit?nico Airspeed Horsa, utilizados por la brit?nicos para capturar diversos objetivos alrededor de Siracusa (Ponte grande y bater?a costera)

De os que sobrevivieron a la hecatombe, no llegaron al centenar los quepudieron ponerse en marcha hacia el objetivo de Ponte Grande; pero a pesar de su escaso n?mero lograron apoderarse del puente. Aunque las tropas italianas superaron en cantidad, derrotaron a los asaltantes, ni siquiera pensaron en destruir el puente; cuando los soldados ingleses llegaron por mar avanzaronhasta el lugar aquella misma tarde, el puente estaba a?n intacto y volvi? amanos brit?nicas. Otro grupo reducido de soldados aerotransportados logr? con?xito imponerse a la bater?a costera que era tambi?n de los primeros objetivos.

Lanzamiento Norteamericano:

Mientras tanto, los norteamericanos lanzaban a su 505 Regimiento de Paracaidista de la 82 Divisi?n? Aerotransportada, corriendo una suerte similar: los 226 C-47 de la 52 Ala deTransporte de Tropas cometieron los mismos errores de navegaci?n, saltando los paracaidistas al azar, en el ?rea comprendida ente Gela y Siracusa, tras perdersu trayectoria los aviones a causa de los vientos huracanados (dos volvieron a?frica, y otro se estrell? en el mar), y sobrevolar la propia flota dei nvasi?n, a las cuales tuvieron que agradecer que esta no disparase suartiller?a antia?rea, ya que se esperaba el ataque de la aviaci?n italiana yalemana.

Una vez que la mayor?a de losaviones cruzaron la costa de Sicilia, el fuego antia?reo italiano y a alem?n dispers? a?n m?s las formaciones y, por otro lado, la preparaci?n artilleranaval produjo una enorme nube de polvo que ocult? los puntos de referencia sobreel suelo. Los 4400 paracaidistas que se lanzaron lo hicieron de manera? dispersa sobre el Sudeste Siciliano. Un solo batall?n completo logr? llegar al objetivo, pero a m?s de 30 kil?metros delobjetivo asignado.

Paracaidistas del 505 regimiento empujando un ob?s de 75 mm.

Al tocar tierra, los hombres seencontraron en una regi?n extra?a, nada parecida a la a la de los mapas yfotograf?as que hab?an estudiado, su jefe. El coronel Jim Gavin, ni siquieraestaba seguro de encontrarse en Sicilia.

A los paracaidistas, reunidos engrupos reducidos, no les qued? otra opci?n sino de seguir la vieja regla deavanzar? hacia donde los ca?onestronaban, de este modo, casi todos se desplazaron hacia las playas invadidasdel S?ptimo Ej?rcito, enfrent?ndose en su camino a peque?os destacamentos italianos y alemanes, creando gran confusi?n entre estos respecto a losverdaderos objetivos de los lanzamientos aerotransportados.. Solamente 200hombres cayeron en el objetivo marcado, el de las tierras altas que respaldabana las playas a invadir, cuya posesi?n pod?a condicionar el ?xito o fracasofrente al contraataque enemigo.

A pesar del escaso n?mero, estos peque?os grupos lograron retrasar el ataque de la infanter?a italiana hasta despu?s del desembarco mar?timo y de la llegada de un batall?n asaltante a lasalturas cercanas; dicho batall?n pudo entonces detener a la infanter?a alemanaque atac? posteriormente las colinas, y para rechazar a los carros de combatealemanes dud? en solicitar el fuego de las bater?as navales.

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Paracaidistas norteamericanos entran a un pueblo siciliano.

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El segundo d?a,los alemanes consiguieron rebasar las colinas y estuvieron a punto de arrojar al mar algunas unidades americanas, pero la llegad de carros y artiller?a propios sostuvo y detuvo el contraataque alem?n. En todo caso, y a pesar del?xito provisional, la cabeza de puente era tan inestable que su comandante enjefe, el teniente general George S. Patton, pidi? que le enviaran refuerzos aerotransportados la segunda noche, el 11 de junio.

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Planeador WACOGC-4 Hadrian, el principal de las fuerzas aerotransportadas americanas, capaz de ser remolcado a una velocidad de 200 Km/h y de transportar a 13 soldados completamente equipados. Envergadura 24 m, longitud 14 metros.

Aunque los barcos fondeados frente a las costas y las bater?as antia?reas instaladas en las playas fueron alertados de que los transportes C-47 iban a pasar hacia medianoche, en vuelo bajo y lento, nada pudo impedir la cat?strofe que se avecinaba; despu?s de dos d?as cr?ticos en la cabeza de puente, las tropas desembarcadas estaban nerviosas (por los ataques a?reos del Eje? en el d?a anterior)? y los marinos que las cubr?an sospechaban de todo avi?n.

Los aviones que transportaban a los 2000 paracaidistas volaban entre la inestable tranquilidad creada por la reciente incursi?n a?rea alemana sobre los buques aliados, La primera oleada sobrevol? el sector sin provocar ning?n incidente, pero cuando las siguientes se acercaban, una ametralladora solitaria se dej? o?r; esta se?al puso en funcionamiento a casi todas las armas antia?rea en la playa y en los buques. De los 144 aviones que salieron de T?nez, 23 se perdieron y 37 sufrieron graves da?os; murieron 81 hombres, 16 desaparecieron y 132 resultaron heridos.

Dos noches despu?s, las tropas de la Primera Brigada paracaidista inglesa volaron a Sicilia en transportes pilotados por pilotos americanos, con la misi?n de apoderarse de un puente y de acelerar el ritmo del avance brit?nico hacia Catania. De nuevo la artiller?a antia?rea de la flota Aliada volvi? a abrir fuego contra ellos, derribando dos aviones y obligando a nueve a regresar. El resto fue dispersado y al ser posteriormente hostigados por la artiller?a alemana, termin? desaparecer el poco orden? que todav?a manten?an; otros 10 aviones ?tuvieron que regresar y 37 envueltos en llamas se precipitaron sobre el mar.

Los pilotos de los aviones a?n capaces de volar no pudieron hacer otra cosa que dejar caer a los paracaidistas o soltar los planeadores en el momento y sobre el lugar que pudieron. De los 1900 hombres transportados, solamente unos 200 llegaron al puente, donde descubrieron que ca?an? sobre un batall?n enemigo. El peque?o grupo de asaltantes ingleses log? sin embargo apoderarse del puente, o al menos, protegerlo con su fuego hasta la llegada de la infanter?a brit?nica.

A pesar de la tragedia ocurrida, los alemanes salieron bien impresionados por la operaci?n aerotransportada aliada. Kurt Student la estim? como ?decisiva? , y despu?s de la guerra escribi?: ? Si no hubiera sido por las fuerzas aerotransportadas aliadas, que impidieron la llegada de la Divisi?n Panzer Hermann Goering, esta habr?a arrojado al mar con facilidad a las tropas desembarcadas en la cabeza de puente en la playa?. ?En realidad, Student exageraba bastante: La Division Panzer jam?s amenaz? seriamente a la cabeza de puente Aliada, nunca inquiet? a las posiciones brit?nicas y tan solo caus? seria preocupaci?n a una de las tres cabezas de puente americanas.

Los resultados obtenidos causaron una profunda impresi?n en Hitler, quien comenz? a preguntarse si fue o n acertada su decisi?n anterior de menospreciar tan radicalmente la potencia de las fuerzas aerotransportadas, despu?s de Creta.

Pero los jefes aliados esperaban m?s de sus selectas fuerzas aerotransportadas. El final de esta clase de operaciones en Sicilia hizo que m?s de un comandante Aliado, en especial americano, dudara de las posibilidades de los asaltos aerotransportados de gran envergadura


Fuentes:

Paracaidsita en acci?n . Charles Macdonald. Editorial San martin

Enciclopedia Ilustrada de la Aviaci?n.


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